viernes, 27 de agosto de 2010

La locura sigue en la azotea...

Hace 90 años, el 27 de agosto de 1920, desde el techo del teatro Coliseo, cuatro soñadores cometieron la osadía de propagar sonido por el éter que fue captado por las pocas radio a galena que había en aquel entonces. Susini, Guerrico, Mujica y Romero Carranza eran radioaficionados, como tantos otros por aquellos tiempos. Pero ellos querían algo más allá que comunicarse con otros radioaficionados. Sabían, creían, sentían, que podía crecer algo grande... Veían en la radio un medio de difusión cultural.
Esa noche estaba programada la obra Parsifal, de Richard Wagner. Les había llegado la noticia que el 19 de mayo, Marconi había logrado transmitir un concierto en New York. De todos modos, ellos continuaron con los preparativos: instalaron un transmisor de 5 W en el techo del teatro, con una antena conectada a la cúpula de un edificio cercano. Para tomar el sonido del teatro colocaron un micrófono diseñado originalmente para equipos de ayuda a hipoacúsicos.
A las 20:30 hs Enrique Susini tomó el mircófono y pronunció las palabras de apertura de la transmición, que duró aproximadamente 3 horas.
Si bien no se puede saber con exactitud cuantas personas fueron testigos de aquella primera transmisión, el diario La Razón publicó una nota muy alentadora, e incluso el presidente Hipólito Yrigoyen felicitó a Susini y su grupo por sus logros.

Ya desde aquí, con el tiempo como testigo de las virtudes y defectos de la radio, agradezco íntimamente a estos espíritus inquietos por haberle dado inicio a la radiofonía en Argentina, hace 90 años. Yo, de a poquito, intento consolidarme en este sueño hecho realidad....



El teatro Coliseo, en Buenos Aires. Desde su azotea se realizó la primer transmision radiofonica en Argentina.

Así se los presentó hace casi un siglo

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